jueves, 14 de mayo de 2015

¿Es Xavier Borja un hombre desolado?

Hace ya algunos años, el célebre novelista alemán Ernst Heller no hubiera podido sospechar que su afirmación, "Xavier Borja es un hombre desolado", escrita con la mayor ligereza y sin el menor ánimo de trascendentalidad, habría de hacer fortuna en los años sucesivos, si se entiende por hacer fortuna la inauguración de un encendido debate en torno a la identidad de Xavier Borja cuya llama no ha hecho sino avivarse con el paso del tiempo. Así, este debate se ha constituido principalmente en el enfrentamiento de dos posiciones. De un lado, la reinante en el ámbito de la crítica norteamericana, liderada por el catedrático de Yale, Michael Hopkins. Según la tesis de Hopkins, Xavier Borja es, en efecto, un hombre desolado. Sin embargo, se trata de una desolación que debe ser entendida como opción vital, como enfrentamiento o actitud esencial ante el mundo. En oposición,  Maria Nikolaieva, profesora de la Universidad de Lovaina, sostiene, en una interpretación que ha devenido hegemónica en la orilla derecha del Atlántico, que la desolación no puede jamás entenderse como opción vital: "La desolación—arguye Nikolaieva—no puede ser concebida como opción vital de un sujeto, en tanto que no puede constituirse sino como efecto de un contexto o medio. De ahí que la desolación no sea actitud, sino siempre respuesta". 

Al margen de estas dos posiciones, cabe añadir que la discusión acerca de la identidad de Xavier Borja se ha visto animada por algunas otras teorías, aun cuando estas últimas hayan gozado, ciertamente, de una aceptación menor. Entre estas teorías adyacentes, puede destacarse la de Pierre Forneaux, quien sostiene que Xavier Borja tiene los ojos azules, una teoría indudablemente acertada, si bien un tanto conservadora. Asimismo, debe mencionarse la aportación de Silvana Scurezza, quien en un polémico artículo escribió: "Xavier Borja es estrictamente una mujer". Es esta última una teoría cuya radicalidad no ha facilitado su aceptación crítica.